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En Padres Sin Fronteras, siempre he creído que la crianza es un viaje compartido, lleno de aprendizajes, retos y, sobre todo, amor. Este Blog nació para ser un refugio donde madres y padres puedan reflexionar, compartir sus historias y encontrar eco en las alegrías y dificultades de criar a nuestros hijos. Pero también es un espacio para el diálogo, para escuchar voces distintas y construir puentes, incluso cuando no todos vemos las cosas de la misma manera.

Hoy quiero compartir con ustedes un mensaje que llegó a través del formulario de nuestra página. Es una carta de Carla, una madre que, con sinceridad, expresó cómo se sintió al leer algunos de mis posteos. Su mensaje me tocó el corazón, no solo por su honestidad, sino porque me recordó por qué escribo: para conectar, para entender y para aprender juntos. A continuación, les comparto sus palabras y mi respuesta, con la esperanza de que este intercambio nos inspire a seguir hablando de la crianza con respeto y empatía. Porque en Padres Sin Fronteras, todas las voces cuentan, y cada historia nos hace mejores.

El mensaje de Carla

Hola, me llamo Carla y te escribo porque, la verdad, no me está gustando mucho lo que pones en tu blog. Siento que siempre hablas de las mamás como si fuéramos las que hacemos mal las cosas, como si usáramos a nuestros hijos para pelear con los papás. No sé, pero me parece que no es justo.

Hay muchas mamás que nos la pasamos luchando por sacar adelante a nuestros pequeños, y no todas somos como las que describes. Yo soy madre soltera y me duele leer esas cosas, porque parece que nos metes a todas en el mismo saco. Ojalá pudieras hablar más de lo que hacemos bien las mamás, no solo de los problemas. No te lo tomes a mal, pero quería decírtelo.

Saludos,
Carla

Mi respuesta a Carla

Querida Carla,

Gracias de corazón por escribir y compartir lo que sientes. Valoro mucho que hayas tomado el tiempo de expresarte, porque eso me da la oportunidad de aclarar mi mensaje y acercarme más a quienes, como tú, leen Padres Sin Fronteras. Lamento si alguna de mis publicaciones te hizo sentir que se señala a las mamás o que se las pone en un lugar injusto. Nada está más lejos de mi intención, y quiero explicarte por qué.

En este Blog, mi objetivo siempre ha sido hablar de la crianza desde un lugar amplio, incluyendo a madres y padres por igual. Cuando menciono situaciones donde los hijos quedan atrapados en conflictos entre sus papás, no lo hago para culpar a las mamás ni a nadie en particular. Hablo de comportamientos que, tristemente, a veces ocurren, y que he visto tanto en hombres como en mujeres.

Mi lucha no es contra las mamás, sino contra cualquier situación que lastime a los niños y niñas, como cuando se les usa como puente o trofeo en peleas de adultos. Pero sé que esas historias no representan a la mayoría, y mucho menos a mamás como tú, que entregan todo por sus hijos.

Mi vida está marcada por mujeres increíbles. Crecí con el amor inmenso de mi Mamá, la sabiduría de mi Abuela, el cariño de mis tías y la complicidad de mis primas. Hoy, como Papá, mis hijas son mi mayor inspiración, y cada día trabajo para que crezcan sabiendo que pueden lograr todo lo que sueñen. Cómo podría hablar mal de las mamás, si ellas han sido y son el corazón de mi mundo?

Carla, mencionas que sos madre soltera, y quiero decirte que admiro profundamente tu fortaleza. Sé que criar sola no es fácil, que implica un esfuerzo enorme, y me encantaría que este espacio también sirva para destacar historias como la tuya. Si alguna vez quieres compartir tu experiencia, aquí estoy para escucharte y darle voz a todo lo que las mamás hacen con amor. Este Blog es para todos: para ti, para mí, para quienes queremos que nuestros hijos crezcan rodeados de cariño y respeto.

Prometo seguir escribiendo con cuidado, buscando siempre que mis palabras sumen y no dividan. Si en algún momento sientes que un posteo no refleja la realidad de tantas mamás que luchan día a día, no dudes en escribirme. Tus palabras me ayudan a crecer y a hacer de Padres Sin Fronteras un lugar más acogedor para todos. Gracias otra vez por tu sinceridad, y espero que sigamos conversando. Ojalá pronto leas algo aquí que te haga sentir acompañada y valorada.

Con mucho respeto y cariño,
Nicolás A.

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